Ya cansa la excusa de que todo inmigrante que sale con un cuchillo a amenazar está trastornado. Si lo está, los demás no tenemos que sufrirlo. No es nuestra responsabilidad. Que lo encierren. Si llega a apuñalar a alguien, a la familia se la suda que esté trastornado.
Babacar Welle era un hombre con problemas de salud mental, en situación de vulnerabilidad, claramente necesitaba ayuda.
¿Qué tipo de sociedad somos si no somos capaces de asistir a un enfermo y, en su lugar, la única respuesta que damos es un un policía con una pistola?