He escuchado las palabras del papa en contra de la IA —o previniendo sobre ella— y coinciden con que acabo de leer «Carbono modificado», novela que transcurre en un futuro en el que es posible digitalizar —y, por tanto, transmitir, trasladar— la consciencia humana, la inteligencia, el conocimiento acumulado, todo lo que somos emocional e intelectualmente. Como a los seres humanos se les implanta un disco duro interno, el cuerpo pasa a ser una funda intercambiable.
Uno de los ejes motores de la novela es que los católicos se niegan a ser reenfundados —que la conciencia individual digitalizada sea reimplantada en un nuevo cuerpo, real o sintético— por motivos religiosos: a juicio de los católicos, el alma no se puede digitalizar; por tanto, el nuevo individuo no sería el anterior individuo, sino otro distinto. La muerte real, en consecuencia, existe si se prescinde de la tecnología.
La novela me ha gustado y también me interesan las prevenciones del papa, no sé si fundadas o no.