Colombia atraviesa un momento especialmente complejo: están en juego la libertad, la democracia y la institucionalidad. Es comprensible que los ánimos estén exaltados; la política es exigente, implica riesgos y está llena de presiones. En lo personal, la vivo con entusiasmo, responsabilidad y alegría, defendiendo al país con convicción, y no quiero que nada empañe ese sentimiento.
En democracia, cada ciudadano es libre de elegir a quien considere. Ese es el valor fundamental que debemos proteger. Ya nos encontraremos el primero de junio. Por ahora, lo que corresponde es actuar con serenidad, mesura y respeto.
Las ofensas que han llegado desde la campaña de la doctora Paloma y de parte de sus seguidores —no de ella, pues nunca se ha referido en mi contra, como tampoco lo he hecho yo respecto a ella— quedan desde este momento atrás. No guardo resentimientos ni tengo reproches. Comprendo la intensidad de esta contienda, pero no debemos olvidar que luchamos por un mismo propósito: la República está por encima de cualquiera de nosotros.
Hoy Colombia es desangrada por infames ataques narcoterroristas, y la patria precisa de nuestro mejor esfuerzo y atención en sus horas más oscuras.
Los únicos enemigos son Petro, Cepeda y sus socios del crimen organizado.
¡Firme por la Patria, y a ganar en primera vuelta!
(A.D.L.E) 🇨🇴🐅