꧁ MAQUIAVELO TENÍA RAZÓN
Soy partidario de un gobierno autoritario, que no es lo mismo que despótico ni tiránico. Si la autoridad de la república es débil, todo el cuerpo social termina siendo víctima de su pusilanimidad. Aquí Maquiavelo no se equivocó en absoluto:
«Lo peor de las repúblicas débiles es ser irresolutas, de tal suerte que cuantas determinaciones toman las adoptan por fuerza, y, cuando de ello les resulta algún bien, débelo a la necesidad y no a la prudencia. [...] Las repúblicas irresolutas no toman ninguna determinación buena sino por fuerza, pues su propia debilidad no les deja determinar cuando alguna duda ocurre, y, si esta duda no la disipa alguna violencia que aclare la verdad, permanecen siempre en la incertidumbre».
En efecto, resulta paradójico, pero la debilidad de la autoridad de la república, además de mostrar inoperancia e imprudencia gubernativa, termina siendo causa de graves injurias y crueles violencias contra su propio pueblo.
El actual problema de la vivienda, por ejemplo, se resolvería más fácilmente con un gobierno autoritario, siguiendo aquí el criterio del filósofo florentino. Ahora bien, reconozco que esto no es suficiente; es necesario también que dicha autoridad se desarrolle dentro de un sistema político orgánico que respete los cuerpos sociales intermedios y tenga como timbre de honor la defensa del bien común y de la justicia social, según los principios iusnaturales y cristianos.
En fin, considero que es perentorio un cambio de sistema, porque el actual, dominado por la oligarquía y sus instrumentos, los partidos políticos, es tan perverso que es incapaz de dejar de asfixiar a los ciudadanos.
— Dr. Mn. Jaime Mercant Simó
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@JaimeMercant
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Cita: Nicolás Maquiavelo, “Discursos sobre la primera década de Tito Livio”, lib. I, cap. 38.