Si eres alguien sensato, amas a tu nación, tu legado, tu hogar, a tu familia, y tienes aunque solo sea un poquillo de amor propio, es imposible que estés en contra de estos planteamientos.
Menos funcionarios, reducción de pensiones más altas, acabar con las ayudas como el IMV, retirada de paro a quien no acepte un trabajo, reducir duplicidades administrativas, eliminar gastos superfluos, fin de ayudas al tercer mundo.
Se puede hacer, solo es necesaria la voluntad.