Mientras otros países europeos incrementan su peso en empresas estratégicas, el PP propone regresar a la etapa de las privatizaciones de Aznar, donde todo quedaba entre amigos.
Veamos qué ocurre en otros países. Por ejemplo, en el sector de las telecomunicaciones, el Estado francés tiene participaciones en Orange, Alemania está presente en Deutsche Telekom y el Ejecutivo italiano cuenta con acciones en Telecom Italia. Y lo mismo sucede en otros ámbitos relevantes vinculados con la seguridad y la defensa. Las participaciones públicas refuerzan la autonomía estratégica y son compatibles con las reglas del mercado. La salida del Estado de sectores clave provocaría que no se tengan en cuenta los intereses del país.
Frente a quienes reclaman un Estado mínimo, este Gobierno cree que el sector público debe ser una locomotora que empuje el crecimiento económico, incentive la innovación y atraiga el talento.