Una redada en Pakistán encontró 500 kilos de presunta placenta humana en una instalación clandestina donde era secada y procesada para su exportación.
Este órgano, normalmente eliminado después del parto, contiene colágeno, factores de crecimiento, citocinas y otras moléculas capaces de participar en procesos de reparación y regeneración de tejidos.
Por eso sus derivados tienen aplicaciones reales en investigación biomédica y medicina regenerativa, especialmente en productos destinados a favorecer la cicatrización de heridas.
Pero esa utilidad también alimenta un mercado de productos promocionados para rejuvenecer la piel y combatir el envejecimiento.
En Pakistán, cada placenta habría sido comprada por apenas US$2,90, mientras las inyecciones obtenidas tras procesarlas podían venderse por unos US$2.530.
La demanda continúa pese a que no existe evidencia científica concluyente de que la placenta humana tenga efectos antienvejecimiento.