Un post de estos, de los largos que cuento una historia, me lleva 30 minutos. Y luego otros 10 en publicarlo en todas las redes.
Primero me siento delante del documento en blanco, que es un infierno. Se me ocurre algo, lo escribo, lo edito, lo borro.
Tengo un trozo hecho, lo releo, no me gusta cómo ha quedado, no estoy transmitiendo lo que quiero. Lo reescribo.
Le cambio el orden. Quito un párrafo que sobra, porque odio el relleno.
Luego echo de menos algo que había quitado. Lo releo otra vez y sigue sin sonarme bien.
Después de un buen rato, vale, ya lo tengo.
Y empieza la parte 2: copiarlo a LinkedIn, a X, a Threads, a Instagram.
Que si el texto, que si la imagen, que si no sé qué. Un rollo que no veas.
Y eso el día que se me ocurre la idea y me siento a escribirla. Porque muchas veces llego cansado, no me acuerdo sobre qué quería escribir y se me pasa.
Durante el día se me ocurren cosas interesantes y para cuando puedo sentarme ya se me ha olvidado sobre qué quería hablar. He tenido que empezar a apuntarlas en una nota, pero ya no es lo mismo.
El problema es toda la cadena: tener la idea, acordarte de ella y que acabe publicada. Con que falle un paso, se rompe.
Más de una vez me he puesto a escribir, no me gustaba cómo iba quedando, lo he tirado a la basura y me he puesto a hacer otra cosa.
Así que me he montado una herramienta para arreglarlo. Ahora, en 3 o 4 minutos, tengo la historia contada y el post listo.
La monté desde cero porque todo lo que probaba no me servía. Era dificilísimo de usar, casi había que hacer un máster.
Y lo peor: todo sonaba a inteligencia artificial. Robótico, vacío, no sonaba a mí.
Y eso es justo lo que quería evitar.
Quería coger algo que me pasó durante el día, hacer una historia y contarla. Que la gente me conociera a mí, no a una máquina escribiendo cosas vacías. Que se notara que era verdad, que lo había vivido yo.
La primera vez que funcionó de verdad fue con un post que grabé entrando al cine. Un lunes a las cinco de la tarde, de camino a ver la película, se me ocurrió una idea, la grabé en 3 minutos y la publiqué.
A ver qué pasa. Muchos likes, muchas visitas, mucho engagement.
Y era eso: una historia de lo que estaba haciendo en ese momento.
El jueves hago pública la herramienta. ¡Tengo muchas ganas de enseñarla al mundo!