#EditorialEE | Falta mucho para un regreso a la normalidad en Santa Marta
El paro armado ordenado por las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) –también conocidas como “Los Pachenca”– terminó el pasado viernes a las siete de la mañana, tal como la organización lo decidió. Resulta dramático e ilustra la dimensión del problema que el “regreso a la normalidad”, justamente celebrado por las autoridades samarias, haya sido anunciado por las ACSN y no por el Estado. Durante tres días, esa estructura criminal consiguió paralizar Santa Marta, capital del Magdalena, una ciudad de unos 600.000 habitantes y uno de los principales destinos turísticos del país.
Fue la respuesta inmediata a que alias Cholo, señalado como segundo cabecilla y financiero de las ACSN, fuera dado de baja en un operativo de la Policía. A inicios de mes, cayó también alias Bendito Menor, de la misma organización. Los golpes a estos jefes y las capturas de sus secuaces son importantes y demuestran las capacidades de nuestra Fuerza Pública cuando recibe apoyo a sus operaciones desde la cabeza del Estado. Ya alias Pinocho, máximo líder de la organización, confirmó a través de sus abogados que está dispuesto a negociar su sometimiento. Con todo, el paro de esta semana evidencia que la gobernanza criminal de las ACSN está lejos de perder fuerza.
Tras la muerte de Bendito Menor, alias Cholo tomó las riendas. Dado este último de baja, la organización, casi de inmediato, llevó a cabo el paro armado y quedó a la cabeza alias Patiliso. Es decir, el golpe sin duda ha sido significativo, pero no necesariamente producirá un debilitamiento proporcional de una estructura con capacidad organizativa ágil.
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