Pinedo describió el problema exacto del PRO y de Juntos por el Cambio desde su misma génesis. El problema que los convirtió en un proyecto político fracasado cuando tuvieron que gobernar algo más que 48 barrios. El mismo que los llevó a destruirse en una interna absurda en 2023 y el mismo que hoy los condena a la irrelevancia frente a un Javier Milei cuya defensa de la libertad se convirtió en el principal baluarte frente a la destrucción kirchnerista.
En un mundo que ya no gira alrededor de ONGs, consensos vacíos, buenas intenciones o discursos de corrección política, sino alrededor de una disyuntiva cada vez más clara entre Occidente o decadencia, libertad o wokismo, soberanía o globalismo, ellos siguen confundidos y seguirán confundidos. Porque nunca entendieron el cambio de época. Y difícilmente lo hagan mientras su principal líder político parece más preocupado por la hidrovía, su nueva novia y las entrevistas en canales de streaming para palermitanos con medio cerebro que por ordenar su propio partido.
"Creo que el PRO tiene, desde que nació, un problema identitario. No se sabe bien qué es. Lo que sí se sabía en el macrismo era trabajar para que Mauricio fuera presidente y siguiera siéndolo. Pero un día no es presidente. ¿Y qué? ¿Cuál es tu propósito? ¿Para qué estás?", dice
@PinedoFederico, autocrítico, al ser consultado por la importancia del partido a futuro.