A Donovan lo mataron por ser negro y pobre, lo mató el desarrollo del odio en la sociedad colombiana, lo mató el proyecto político que hoy le da patente de corso a policías pobres iguales que Donovan de asesinar inocentes.
Los jóvenes de sectores populares como Donovan no son el enemigo interno de Colombia, no era un delincuente, no tenía antecedentes, estaba a punto de terminar su carrera. Su único delito fue ser parte de la Colombia pobre que un presidente deshumaniza y en campaña prometió destripar.
Está es la horrible noche que advertimos al país. Esos policías van a pagar y ese proyecto político que se santigua tras la muerte del inocente lo vamos a enfrentar, no vamos a tolerar mas la promoción del odio.