El español te parece feo porque tu oído está acostumbrado a un idioma que no sabe si “through”, “though”, “thought” y “tough” se pronuncian igual o diferente, y que necesita tres palabras distintas para decir “there/their/they’re”.
Nosotros tenemos la ñ (la letra más elegante del alfabeto), el rr que canta, y palabras como añoranza, antojo, desvelo, sobremesa, madrugada, querencia, desamor, tocayo, consuegro, estrenar, empalagar, friolero o duende que en inglés ni existen. Distinguimos entre amar y querer porque no todo el mundo que te cae bien se merece lo mismo. Escribimos el Quijote, Borges, Lorca, García Márquez y todavía nos sobra tiempo para mandarte a la mierda con estilo.
El español no es feo. Es que tú tienes el paladar fonético de alguien que echa ketchup a la paella y cree que eso es gourmet. Ubícate.