ANARCOCAPITALISMO Y VENTA DE BEBÉS
El anarcocapitalismo más “auténtico”, o sea, aquel que lleva sus postulados libertarios hasta sus últimas consecuencias, sostiene posturas moralmente abyectas que contravienen “radicalmente” el derecho natural; tal es la “venta de bebés”. Sin embargo, existen anarcocapitalistas con los suficientes escrúpulos para no aceptar esta práctica aberrante por razones éticas personales, pero no porque dicha “venta” contradiga la “lógica anarcocapitalista”.
De hecho, Murray Rothbard, el gran gurú del anarcocapitalismo, defendía el “mercado libre de niños” bajo ciertas condiciones. Ahora bien, el autor que sostiene esta cuestión de forma más radical y descarnada es Walter Block. Dicho personaje debería ser tomado en su debida cuenta porque es una de las principales referencias de anarcocapitalistas como Miguel Anxo Bastos, pero sobre todo porque es una “fuente esencial” para Javier Milei. Recordemos que hace un tiempo éste regaló a todo su equipo de gobierno uno de sus libros de cabecera, la célebre obra de Block “Defendiendo lo indefendible”. Además, cabe decir que el mismo Block ve en Milei a un héroe (!) del anarcocapitalismo.
En cuanto a la “venta de niños”, Milei siempre ha estado a favor, aunque, por cálculo electoralista, se ha visto obligado a rectificar públicamente, diciendo que esto, en la actualidad, es algo inviable. No obstante, no tengo dudas de que, si pudiera, legislaría a favor del “mercado infantil”.
Leamos, pues, directamente a Block. Podrán constatar ustedes mismos que este autor monstruoso no ve ningún inconveniente ético a la hora de plantear dicha cuestión; sólo ve un “problema semántico”:
«Hay que admitir que [la “venta de bebés”] suena horrible. Por el contrario, si lo llamásemos “venta de adopción”, una buena parte del veneno se disiparía. Nadie quiere comer “carne de vaca”, mientras que todos (o, al menos, la mayoría) estamos totalmente dispuestos a consumir hamburguesas, filetes, etc. Quizás, si se llamasen “burgers de carne de vaca”, ya habrían sido prohibidos por ley. De este modo, a través de un simple juego de palabras, podríamos acabar con la prohibición de estos artículos de comida rápida. Pero esto cuenta solamente una parte de la historia. Existe un odio visceral hacia el mercado que arde fieramente en los corazones de socialistas, fascistas y otros ideólogos intervencionistas, que no aceptarán lo que indudablemente interpretarían como un truco barato: la alteración de “venta de niños” a “venta de derechos de adopción”. Y esta aversión no se limita a los profesionales de la demagogia, sino que se ha filtrado, rabiosamente, a la comunidad general»¹.
En definitiva, creo que muchos convendrán conmigo en que el libertarismo en general y el anarcocapitalismo en particular, además de pecado, es una enfermedad mental.
— Dr. Mn. Jaime Mercant Simó
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Nota
1) Walter Block, “Defendiendo lo indefendible II: Libertad en todos los ámbitos”, Edición digital, Madrid: Innisfree, 2016, p. 263.