Se desprotegen 15.000 hectáreas para la producción de alimentos en la sábana de Bogotá poniendo en riesgo el abastecimiento alimentario.
Los suelos con capacidad para producir alimentos son escasos, entre 1973 y 2023 Colombia perdió los mejores suelos clasificados como suelos I, perdió 500.000 hectáreas de suelos clasificados como II y más de 2.5 millones hectáreas de suelos clase III. Hoy en todo el país nos quedan 3.2 millones de hectáreas entre suelos II y III. Es lo que resta para asegurar que la actividad agropecuaria y la producción de alimentos sea sostenible.
En 1993, en la ley 99, la sabana de Bogotá, sus páramos, aguas, valles aledaños, cerros circundantes y sistemas montañosos fueron declarados de interés ecológico nacional y se estableció que su destinación prioritaria sería la agropecuaria y forestal, hoy se levanta su protección agropecuaria y su efecto es facilitar el cambio de uso.
La sabana de Bogotá contiene una de las mayores concentraciones de suelos agrícolas de alta capacidad del país, es el patrimonio nacional de la soberanía alimentaria; sin embargo, la expansión urbana reciente se ha dirigido predominantemente hacia territorios de alta aptitud productiva, comprometiendo la base territorial necesaria para la producción de alimentos y la conservación de los servicios ecosistémicos asociados al sistema hídrico de la cuenca alta del río Bogotá. Entre 1991 y 2014 el 84 % del crecimiento de la huella urbana ocurrió sobre suelos de mayor capacidad productiva, particularmente alrededor de Bogotá.
Las clases II y III concentraron alrededor del 83,4 % de toda la superficie agrológica transformada por la huella de ocupación 2005-2018. La pérdida no es únicamente agrícola: el sellamiento disminuye infiltración, recarga de acuíferos, regulación hídrica y capacidad adaptativa del territorio.
El Ministerio de Agricultura ha decidió revertir la protección sobre más de 15.000 hectáreas, de los mejores suelos, que hoy producen los alimentos de Bogotá y los municipio de la sabana, cuyo efecto es facilitar el cambio de uso del suelo de la agricultura a la urbanización.
· Tenjo, 5.700 hectáreas, en su mayoría suelos II y III, que produce más de
25.OOO toneladas de alimentos de los cuales más del 90% se comercializan en la centrales de abastecimiento de Bogotá: como papa, zanahoria, arveja, espinaca, maíz, leche, huevos..
· Nemocón, más de 3000 hectáreas que producen comida que el más del 99% se conerziliza en Bogotá. Un municipio que tiene un remanente de 700 hectáreas de suelos con capacidad agrologica II y 1200 hectáreas clase III.
· Cogua, 2900 hectáreas protegidas de una frontera agropecuaria de 9.364 ha con predominio de pastos para leche y producción de papa. Un municipio con un poco más de 2100 hectáreas en suelos II y III.
· Tabio, el 94,9 % de los alimentos despachados a mercados mayoristas tiene como destino Bogotá. Área protegida 1700 hectáreas, remanente de suelos II y III 1785.
· Para Sopó se verificó el área declarada, pero no fue posible extraer de los fragmentos accesibles las superficies por clase agrológica ni las cifras productivas.
Cambiar el uso agrícola de los suelos con mayor capacidad y vocación de la sabana de Bogotá aleja la producción de los centros de consumo, incrementa costos de producción, agrologísticos y el precio de los alimentos de la ciudad. Los cambios de uso en la cuenca alta del Río Bogotá impactan en la funcionalidad hidrológica de la sabana, el l sellamiento del suelo reducen funciones esenciales como
conectividad ecológica.
¿Podría afirmarse que la decisión es regresiva en términos ambientales, respecto del derecho humano a la alimentación y del ordenamiento territorial?