No creen en lo que dicen Hugo Carvajal y Clíver Alcalá Cordones, quienes estuvieron, como pocos, dentro del sistema chavista durante años. No creen en las denuncias (con pruebas) de la DEA, la CIA, la OFAC, ni de las inteligencias de Colombia, Brasil, Chile o España. No creen en las investigaciones de decenas de organismos internacionales y medios de comunicación. No creen en las víctimas de la barbarie chavista. Pero sí creen, fielmente, en lo que dice Diosdado Cabello o el psiquiatra malvado. Ser propagandista o lobista de una narcotiranía te revienta por completo la capacidad neuronal.