Más de una vez me tomé con él un chupito de aguardiente, en las columnas de Santa Cruz. Cuando aquello era un sitio para sevillanos y no para turistas. Me contaba que nunca bebía agua. Solo bebidas alcohólicas. Que le daba asco el agua.
Por cierto, era tela de pesao.
Ángel de la Rosa, conocido popularmente como «el Indio de las Tres Mil», fue uno de esos personajes absolutamente singulares de la Sevilla de finales del siglo XX y comienzos del XXI.
Fue conocido por recorrer Sevilla vestido con atuendo indígena, con plumas y arco. Su imagen terminó convirtiéndose en parte del paisaje urbano sevillano. Vivía de una manera muy particular y defendía esa forma de vida; llegó a explicar que se vestía de indio simplemente porque le gustaba.
Su historia llegó incluso al cine: participó en el documental Polígono Sur. El arte de las Tres Mil, de Dominique Abel, y estuvo presente en la Berlinale de 2003.
Murió en marzo de 2005, durante una noche de frío. Tenía alrededor de 50 años.