Les estalló en la cara: cae Jáuregui, cazan a Zuany y el PAN no sabe dónde esconderse.
Se les acabó el cuento. El hombre que en abril miró a Chihuahua a los ojos y nos dijo que los gringos muertos en la sierra eran "instructores", hoy duerme detenido. César Gustavo Jáuregui Moreno, exfiscal general del Estado, fue interceptado este sábado en la avenida La Cantera. Y su mano derecha, Guillermo Arturo Zuany Portillo, el de "Operaciones Estratégicas", es ahora el más buscado de la Fiscalía que él mismo ayudó a dirigir. Qué ironía: los cazadores convertidos en presa.
No olvidemos. En la madrugada del 19 de abril se desbarrancó un vehículo con cuatro hombres: Pedro Román Oseguera Cervantes, director de la AEI; el agente Manuel Genaro Méndez Montes, y dos agentes de la CIA. Cuatro muertos. Y en lugar de la verdad, el gobierno de Chihuahua nos sirvió una telenovela: primero eran instructores, luego venían de un entrenamiento, luego se los encontraron en el camino y les dieron "aventón". Cada día una versión nueva. Cada versión, más ridícula que la anterior.
Mientras tanto, la Presidencia de la República decía que nadie le avisó. El Ejército mexicano, que participó en el operativo, ni siquiera sabía que tenía a la CIA a un lado. Piénsenlo bien: agentes de inteligencia extranjera operando en la sierra chihuahuense, del brazo de la policía estatal, a espaldas de los soldados mexicanos. ¿Cómo se llama eso en cualquier país que se respete? La ley es clarísima: ninguna agencia extranjera puede tratar directamente con un gobierno estatal. Aquí no solo trataron: viajaban juntos.
Y hoy, ¿de qué acusa el juez a Zuany? De falsedad ante autoridades. Mintió, según la acusación. Lo que todo Chihuahua sospechaba desde abril, ahora está en una orden de aprehensión.
Pero lo más escandaloso no es la caída de Jáuregui. Es quién lo tumbó. No fue Morena, no fue la FGR: fue la Fiscalía del propio gobierno de Maru Campos. El PAN se está comiendo a los suyos. Y cuando un partido empieza a entregar a sus propios hombres, no es por amor a la justicia: es por miedo. Miedo a que alguien hable. Miedo a que las preguntas suban por la escalera hasta llegar al segundo piso de Palacio de Gobierno.
Porque seamos serios: ¿alguien cree que el fiscal y el director de la AEI se pusieron a operar con la CIA por su cuenta, sin que la gobernadora lo supiera? ¿Así de fácil se mueve un convoy de 40 agentes con espías extranjeros, sin que nadie arriba lo autorice? O la gobernadora sabía, y entonces tiene que explicar. O no sabía, y entonces no gobierna. No hay tercera opción.
Entonces la pregunta que hoy retumba en todo Chihuahua es una sola: ¿con esto el PAN reconoce que le abrió la puerta a una potencia extranjera a espaldas de México? ¿Va a pedir perdón a la patria, o va a seguir lavándose las manos con la cabeza de su exfiscal?
El PAN que se llena la boca hablando de soberanía, de instituciones y de legalidad, hoy guarda un silencio de cementerio. Ni una disculpa a las familias de Oseguera y Méndez. Ni una explicación al pueblo. Nada.
Jáuregui y Zuany pueden ser los primeros. La pregunta es quién sigue. Chihuahua no quiere chivos expiatorios: quiere la verdad completa. Y la quiere ya.
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