Les comparto mi artículo de hoy en
@El_Universal_Mx
La metrópoli merece una visión común
La Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) rebasa, con mucho, los límites político-administrativos. La vida cotidiana de alrededor de 23 millones de personas transcurre entre cuatro entidades y 84 municipios. Funciona como una sola unidad territorial, económica, social y ambiental, pero continúa gobernándose mediante decisiones fragmentadas. Crear un Programa de Ordenamiento se la Zona Metropolitana (POZMVM) representauna oportunidad para recuperar la capacidad pública de planear, reducir desigualdades, proteger el territorio y construir una visión metropolitana de largo plazo.
El objetivo es sustituir la suma de decisiones aisladas por una visión común de largo plazo que contemple las transformaciones urbanas, sociales y ambientales de las últimas décadas, para avanzar hacia una ciudadanía metropolitana y reconocernos como habitantes de un territorio común, con derechos, responsabilidades y desafíos compartidos, sin sustituir las identidades locales, comunitarias o estatales.
La pregunta de fondo es: ¿queremos seguir administrando los problemas o recuperar la capacidad de atenderlos mediante la planeación?
La planeación permite articular la acción pública frente a fenómenos que no pueden resolverse desde una sola jurisdicción. Su aplicación debe respetar las atribuciones legales de la Federación, las entidades federativas, los municipios. Planificar no significa impedir que la ciudad cambie. Significa decidir dónde, cómo y en qué condiciones deben ocurrir esos cambios para garantizar derechos y proteger el territorio. La metrópoli necesita vivienda, infraestructura, equipamientos, empleo y servicios, al tiempo que debe proteger sus recursosnaturales, así como delimitar los territorios donde las condiciones físicas o de riesgo no permiten crecimiento.
Ni todo crecimiento urbano es deseable, ni toda transformación territorial es una amenaza. La planeación permite distinguir territorios que pueden crecer bajo reglas claras y aquellos que deben preservarse. La política territorial debe ampliar el acceso a la vivienda y, al mismo tiempo, contener prácticas especulativas que encarecen el suelo y expulsan población hacia zonas cada vez más alejadas ampliando la desigualdad social.
La discusión urbana suele concentrarse en los intereses inmobiliarios. Sin embargo, también existen intereses que se benefician de que determinadas condiciones territoriales permanezcan sin cambio. Oponerse de manera sistemática a cualquier modificación, no equivale necesariamentea defender el interés público, incluso, preservar algún tipo de exclusividad, puede generarespeculación o escasez de suelo. En otros casos, la regulación está plenamente justificada por razones ambientales, hídricas, patrimoniales, culturales o de riesgo.
La planeación distingue, bajo criterios técnicos, sociales y ambientales, qué debe protegerse y quépuede transformarse. El derecho de propiedad debe respetarse, pero el suelo urbano no puede regirseúnicamente como un activo privado. Su valor y posibilidades de aprovechamiento dependen también de la infraestructura, los servicios, inversión pública y bienes ambientales construidos colectivamente. El interés público exige reglas claras frente a la especulación, pero también frente a la parálisis que perpetúa desigualdades.
El POZMVM se encuentra en consulta pública, sus debates deben asumir que ordenar la metrópoli no significa detenerla ni entregarla al mercado; significa recuperar la capacidad democrática de decidir cómo queremos habitarla, qué territorios debemos salvaguardar y cómo distribuimos de manera más justa sus oportunidades, costos y beneficios.
(Embajador de México ante la OEA)