PROMOVIDOS PARA FRACASAR
Pasan de grado a todos los niños y después les exigen lo que nunca les enseñaron. No parece un descuido. Parece un diseño, y su resultado es quebrar la autoestima .
Un niño pasa de segundo a tercer grado sin dominar las tablas de multiplicar. Al llegar le exigen todas, y además multiplicaciones de dos cifras. Otro, promovido de cuarto a quinto, que lee y escribe cantidades de hasta seis dígitos, recibe ejercicios de nueve y doce, con decimales que nadie le explicó. Cuatro alumnos de otra maestra, que ya leían y escribían de manera convencional, deben ahora hacerlo en letra corrida, y ellos, cuenta ella, “sienten que no saben leer”. Una directora tiene seis niños con dificultades de aprendizaje y ninguna adaptación.
El diagnóstico del aula, lo primero que debería hacerse, no se hizo. Se mandó la tarea a casa, donde nadie la entiende. Y esto ocurre entre apagones, escasez de comida y sin gas.
Son mensajes de un chat de maestras, de esta semana, y repiten la misma secuencia.
Primero, el sistema promueve a todos, sepan o no.
Segundo, les exige competencias que no tienen, con tareas que les resultan incomprensibles.
Tercero, el niño llega a la conclusión que llegaría cualquiera: que el torpe es él.
Un sistema que no enseña puede ser solo ineficaz. Pero uno que promueve a todos y luego exige lo que no enseñó produce un resultado preciso: niños que se sienten incapaces.
Y un niño con la autoestima quebrada es dócil. No pregunta, no discute, espera que otro le diga qué pensar.
Cualquiera pensaría que es deliberado.
Con este gobierno, con esta dictadura que ha usado la escuela como instrumento de control y adoctrinamiento, pensar mal es acertar...