El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba durante más de seis décadas no es una medida política ordinaria. Constituye un acto de terrorismo de Estado y un castigo colectivo contra todo un pueblo, diseñado para producir sufrimiento masivo, impedir el desarrollo y forzar la rendición de una nación soberana.
Lejos de ser una reliquia del pasado, el bloqueo se ha recrudecido hasta niveles sin precedentes en el último año. Entre marzo de 2025 y febrero de 2026, las pérdidas económicas alcanzaron la cifra récord de 8,083 millones de dólares, un 7% superior al período anterior. Los daños acumulados superan los 178,700 millones de dólares a precios corrientes.
Este recrudecimiento se ha materializado en medidas concretas: la Orden Ejecutiva del 29 de enero de 2026 que decretó un bloqueo de combustibles sin precedentes, el mantenimiento de
#Cuba en la fraudulenta lista de Estados patrocinadores del terrorismo, y la imposición de sanciones secundarias que intimidan a terceros países, navieras y entidades bancarias para que no comercien con la isla