Escucho a una tertuliana hablar de la necesidad de un "pacto de Estado" por el tema de la vivienda, que ahí está la causa del problema de la vivienda en España. Otra dice que el problema es la política. Ni una referencia a la misma naturaleza de funcionamiento del capitalismo como origen de la crisis, ni un cuestionamiento al aparentemente sacrosanto derecho a la propiedad de rentistas de todo tipo frente al derecho a vivir bajo un techo.
Es curioso, la lógica de esta gente es que las administraciones públicas fallan cuando no ofrecen alternativa habitacional a Maricarmen, la anciana desahuciada, pero no fallan si mantienen leyes que permiten a parásitos sociales vivir especulando con la vivienda, echar a ancianas o familias enteras de sus casas o especular hasta el punto de que el acceso a la vivienda se vuelva imposible. Es decir, no toques el derecho del capital a tratar la vivienda como un objeto de inversión, no limites su especulación con un derecho constitucional, confórmate con gestionar su impacto inevitable.
Esto es gravísimo porque no sólo hace que el capital tenga manga ancha para ejercer su "libertad de enriquecimiento" sino que, además, significa que el dinero de todos y todas se utiliza para subvencionar, indirectamente también, los desmanes del rentismo. No contentos con dejar que los intereses minoritarios se impongan sobre el interés general, quieren también que las administraciones dediquen recursos a asumir el coste de mantener a las personas expulsadas de su casa por los rentistas en lugar de legislar para que la gente, vulnerable o no, pueda pagar alquileres racionales con sus sueldos y pensiones. O dedicar el dinero público para comprar vivienda sacándola del mercado especulativo.