La grandeza de un pelotero en las Grandes Ligas no se mide únicamente por sus estadísticas. También se construye con talento, rendimiento, disciplina, compañerismo, responsabilidad y respeto.
Miguel Rojas representa esos valores.
A su valioso aporte dentro del terreno se suma una trayectoria marcada por el liderazgo, el profesionalismo y una extraordinaria calidad humana. Una huella que trasciende sus actuaciones como pelotero.
Basta observar el reconocimiento que ha recibido de sus compañeros, los medios y la industria del béisbol, especialmente a propósito del anuncio de su retiro.
Ese respeto no se consigue con estadísticas. Se gana a lo largo de los años, con conducta, compromiso y credibilidad.
Y Miguel Rojas se lo ha ganado.
Un digno representante del béisbol venezolano y latinoamericano. Un profesional que deja mucho más que números: deja un ejemplo.
Gracias, Miguel. Todavía tienes mucho que aportar al béisbol.