Toda la razón. Y desde esa idea, la ciudadanía, no el gobierno, deberían tirar el busto y la plaza de Laureano Gómez.
No fue un héroe. NO fue un mártir. NO fue un buen colombiano. Fue un terrorista, un criminal, un mal ser humano, secuestrador, torturador, matón. NO nos van a voltear la historia, manada de miserables.