Es decepcionante que un secretario de Estado -y médico-responda a un problema estructural de la sanidad mediante una anécdota sin cifras, sin fuentes y ni siquiera sin contexto. Si un médico intensivista, después de once años de formación, abandona la atención al paciente crítico, lo relevante sería preguntarse qué hace el sistema para perderlo, no qué reproche se merece.
Por otro lado, invocar la medicina estética introduce una insinuación injusta: la de que los médicos dejan la sanidad pública por comodidad o codicia. Quizá busquen sólo aquello que el SNS no siempre les ofrece; es decir, estabilidad, horarios más sostenibles, descanso, conciliación, reconocimiento, una remuneración acorde con su preparación y responsabilidad...
Si un intensivista deja de ejercer como tal, el país pierde una competencia extraordinariamente especializada y costosa (además se difícil de reemplazar). Hacer de esa pérdida un reproche al médico es introducir confusión y trasladarle la responsabilidad de quienes deben velar por sus condiciones de trabajo. Antes de juzgar por qué se marchan, recomiendo al secretario de Estado que se pregunte por qué el sistema no consigue que se queden
Merecemos mejores políticos, eso seguro. Qué pena.
😔
Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad: "Vemos a profesionales de la UCI que se van a la privada a hacer medicina estética"
elmundo.es/salud/2026/09/14/…