Es Realpolitik
Es Geopolítica
Es pragmatismo
Es Poder Real y negación de territorio y recursos a los enemigos de EEUU dentro de su área de influencia, mientras se asegura posiciones estratégicas ante el reacomodo de fuerzas en este siglo 21.
Los politiqueros de confeti dentro de la oposición siguen creyendo que el mundo es el de la posguerra tras la Guerra Fría. Son bufones incapaces de establecer políticas realistas que les permitan asumir el control y se limitan a llamar a elecciones, porque en realidad no tienen nada más que ofrecer.
Esta es una verdadera oportunidad para que surja una nueva corriente emergente dentro de la política venezolana que desplace al chavismo y sepulte a la oposición, y esos liderazgos surgen entre la gente, las comunidades, las regiones, y esto toma tiempo y recursos.
No entender esto es no entender nada.
Pero lo que nadie te va a querer decir es que los cambios no van a ser nada agradables ni nada pacíficos: una población acostumbrada a que la lleven de la manito y cuya concepción de nación y Estado es limitarse a votar y a pegar gritos en una esquina cada vez que sienten que otro les lleva la contraria no cuenta con el material mínimo suficiente para fundar la nueva república, y serán la principal piedra de tranca para que Venezuela entre al sendero del orden y del progreso.
Aquellos que todo lo quieren fácil, rápido y ya listo no tienen cabida.
Este país no tolera una improvisación más y las generaciones futuras serán las más crueles, tajantes y radicales a la hora de juzgar a quienes nos tocó vivir en estos tiempos.
Para ellos, que hoy tienen entre 8 y 10 años de edad (y otros aún ni siquiera han nacido) y que están viendo con sus propios ojos todo lo que está pasando, cuando crezcan y sean adultos serán los más fríos jueces que la sociedad venezolana jamás haya conocido.
Y si les parece que uno es extremista, ultraderechista o fascista por tan solo poner sobre la mesa estas verdades, nada más esperen a que esos niños de ahora sean adultos y asuman el control.
Yo me sentaré en el porche de mi casa con un martini viendo las lágrimas correr.
¡¡¡Se dan cuenta que esto no tiene nada que ver ni con derecha ni con izquierda!!!