Miren Francia: esos son los resultados reales del multiculturalismo globalista.
Islamización, oikofobia y destrucción de la cultura occidental. Todo ello catalizado por los idiotas útiles favoritos de los enemigos de Occidente: la izquierda.
Tenemos que proteger cuanto antes a América Latina de ese peligro que, en el horizonte, ya podemos identificar con claridad. Seguimos nosotros, es cuestión de tiempo.
Los gobiernos de derecha que están llegando al poder tienen la misión histórica de empezar a plantear reformas profundas que impidan la islamización de nuestro continente. Es un asunto de índole existencial para nuestra civilización.
No podemos ofrecerles derechos políticos, o terminarán destruyéndonos; no podemos permitir que multipliquen sus mezquitas, o terminarán radicalizándose; no debemos financiarles sus vidas con nuestros impuestos, dado que no son nuestros compatriotas.
En sus países nosotros no tenemos permitido hacer nada de lo que ellos pretenden hacer en los nuestros: ni promover nuestra religión, ni difundir nuestras pautas culturales, ni determinar el curso de sus políticas. Haberles abierto las puertas es la imbecilidad más grande que podemos haber cometido.
Ya no estamos hablando de especulaciones. Europa está cayendo ante nuestros ojos. No eran “teorías de la conspiración” ni alarmismos disparatados. Quien quiera ver la realidad, que solo abra los ojos.