Hoy presenté a la Procuraduría Pública Especializada en Delitos de Terrorismo copia del informe que entregué ayer a la DIRCOTE, con el testimonio de Carlos Orlando Díaz Díaz, sobreviviente del ataque al puesto policial de Vilcashuamán del 22 de agosto de 1982. Adjunto el cargo de recepción.
Cumplí con mi deber ético: poner esta información en conocimiento de las autoridades competentes.
Un testimonio no es una sentencia. Corresponde escuchar al sobreviviente, verificar sus afirmaciones y contrastarlas con los atestados y registros de la época.
No pido que se dé por probado lo declarado. Pido que se investigue y se determinen las responsabilidades que correspondan, con pruebas y dentro de la ley.
Por un
#PerúSinSombras