Alexander era mi fortaleza, mi batalla, mi aliado. Era aquella cosa brillante y despampanante a la que yo me aferraba, incluso después de dejarlo ir. Y no podía negarlo, me encantaba cada arrogante, impredecible, molesto y encantador centímetro sarcástico de él.

Mar 11, 2026 · 9:10 PM UTC

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