"...y la diosa oyó sus propios pensamientos, y tomó conciencia de sí misma..."
Las mujeres podrían haber inventado el lenguaje, pero no solas
Este artículo es una reseña del libro The Revolutionary Origins of Language, de los antropólogos Chris Knight y Jerome Lewis. El libro propone que el lenguaje humano no nació de la caza, de la guerra ni de una mutación genética repentina, como defendía Noam Chomsky, sino de la cohesión social y de la confianza dentro del grupo.
Según los autores, para que el lenguaje pudiera funcionar hacía falta un alto nivel de confianza, porque las palabras permiten mentir y hablar de cosas que no están presentes. Esa confianza la habrían generado coaliciones de mujeres que usaban la risa, el canto y el baile para contener la violencia potencial de los hombres. Al hacerlo, crearon las condiciones necesarias para que surgiera el habla.
La idea se apoya sobre todo en las observaciones de Jerome Lewis entre los BaYaka, cazadores-recolectores de África Central. Allí las mujeres hablan, ríen y cantan fuerte mientras preparan la comida o recolectan, mientras que los hombres cazan en silencio y se comunican con gestos para no asustar a los animales. Por eso los autores descartan que el origen del lenguaje esté en la caza masculina y lo sitúan en contextos sociales más ruidosos y cooperativos, con un papel central de las mujeres.
No sé si el libro trata el fenómeno del cotilleo, pero me parece a mí que el cotilleo complica bastante la historia del libro porque es una forma de agresión que no genera precisamente confianza. El cotilleo es una herramienta de presión social, y es de doble filo ya que une a unas mientras hunde a otras. No genera confianza generalizada sino que genera confianza dentro del subgrupo y desconfianza hacia las rivales. Si el lenguaje nació en un ambiente de cotilleo intenso, nació en un ambiente donde la confianza ya estaba siendo minada selectivamente por las mismas personas que supuestamente la estaban creando.