La in-justicia anti-social.
Los mismos estómagos agradecidos del "régimen mocrosocialista" —que estos días tratan a los ceutíes como peligrosos xenófobos mientras sufren una invasión inmigratoria marroquí y el abandono gubernamental— suelen silenciar una forma de violencia continua que no necesita de aplicación física, tal y como nos la podemos figurar. Se ejecuta BOE en ristre, con escalas del IRPF que no se deflactan, cotizaciones que asfixian a quien se atreva a crear empleo y una narrativa ideológica que se presente con el envoltorio de “justicia social”. En la práctica ejerce una extracción confiscatoria sobre el fruto del trabajo de millones de españoles, con el objetivo de sostener un aparato político cercado por la corrupción, moral y material. Esto es lo que padece España bajo el Gobierno del PSOE: una injusticia antisocial.
La Doctrina Social de la Iglesia expone que la familia «es la célula vital de la sociedad» (Compendio de la DSI, Cap. 5); que el trabajo tiene dignidad porque participa de la labor de nuestro Creador, Redentor y Santificador; y que el Estado no es dueño de los bienes, sino la concreción de un modo imperfecto de administración temporal al servicio del bien común.
El actual poder político que soportamos ha devenido en depredador fiscal, por lo que deja de ser autoridad moral y se transforma en obstáculo para el normal desarrollo de la sociedad. Eso es lo que ocurre cuando se extrae cada vez más de quien produce y se distribuye menos y peor, a quien necesita de verdad. Recordemos a todos aquellos que aún siguen esperando el cumplimiento de promesas en nombre del idolatrado "estado de bienestar".
Los números que ofrece la OCDE son un adecuado termómetro para diagnosticar la situación. En 2024 la presión fiscal española (impuestos más cotizaciones sobre el PIB) se situó en el 36,7 %, por encima del 34,1 % de media de la OCDE. Desde 2010 esa presión ha subido 5,53 puntos en España, más del doble que el promedio del club de países desarrollados. Desde 2018, con P.S. en Moncloa, la recaudación ha ganado 2,3 puntos de PIB mientras en la Unión Europea caía 0,6. Luego nos hablan, por ejemplo, de "armonización europea" y demás frases hechas en discursos falsarios, cuando lo que realmente aplican es una tenaza al bolsillo de todo parroquiano.
Peor aún es la cuña fiscal sobre el trabajo, el porcentaje del coste laboral que se queda Hacienda y la Seguridad Social antes de que el trabajador vea un € neto. Las cotizaciones empresariales pesan aquí mucho más que en el promedio OCDE. Contratar es cada vez más caro y para el pequeño autónomo que quiera dar el salto y contratar a alguien, el mensaje es claro: prepárate, que como tengas la osadía de crecer y generar prosperidad, sin rendirnos la correspondiente pleitesía, te vamos a esquilmar cual humilde aldeano ante el Sheriff de Nottingham.
Viendo este percal queda claro que las familias no se libran de las fauces del leviatán estatal imperante. La cuña para un hogar con dos hijos y un solo sueldo ronda el 36,8%; con dos sueldos, el 38,7%. La llamada "preferencia fiscal" hacia quien tiene hijos (la diferencia respecto al soltero sin hijos) es de apenas 4,6 puntos, la mitad de la media OCDE y una de las más bajas de Europa. En un país con la natalidad por los suelos —fenómeno demográfico promovido en las últimas décadas sobre dos puntales: la incorporación sin conciliación verdadera de la mujer al mundo laboral y el catálogo mercantil de la anticoncepción como producto profiláctico en un contexto de promiscuidad enfermiza—, Hacienda trata al que forma una familia casi como al que no y esto es un signo evidente de política antifamilia, así de claro. Un desincentivo resultado de pura ingeniería social, porque mientras el Estado presume de "proteger", lo que realmente hace es extraer el sustento familiar y así fomentar una dependencia narcótica, destructiva pero "muy social y mucho social".
Los autónomos merecen mención aparte; conforman el tejido que sostiene pueblos, barrios, ciudades y autonomías... Y sobre ellos caen cuotas, tasas, IVA, IRPF, recargos y una burocracia que multiplica el coste de "cumplir la ley". Las cotizaciones sociales ya representan el 34,7 % de toda la recaudación española, 10 puntos por encima de la media OCDE. Y para colmo se les considera un sospechoso permanente de todos los delitos sociolaborales posibles. Tengamos en cuenta que el bien común no se construye asfixiando a quien arriesga su patrimonio para dar de comer a los suyos, generando riqueza y patrimonio.
Ahora viene lo más interesante, hay niveles record de recaudación, y por lo tanto se supone que deberían ir destinados a unos servicios públicos que mejoran día a día... Leche en vinagre. La prueba es que la percepción ciudadana es todo lo contrario, a la par que el factor lastre de la inmigración masiva y desordenada conlleva una demanda de servicios a un sistema saturado por negligencia y omisión del deber:
- En sanidad, las listas de espera son simplemente inasumibles. La Atención Primaria se satura, las citas se alargan y en verano se cierran camas y quirófanos por falta de plantilla. "Ej ke eh conpetenzia atuonomica"... Cierto, falta competencia, pero de vara almendro.
- En educación, los resultados PISA siguen siendo mediocres, como hemos visto recientemente; y la "pedagogía coeducativa" en el sistema público es una fábrica de ideologización woke y adoctrinamiento globalista que compite en sordidez con los centros de reeducación del comunismo chino.
- En servicios sociales tenemos la guinda del pastel: una estafa piramidal, mal llamada sistema de pensiones, que cada vez necesita de más presupuesto en base a una deuda pública situada a niveles desorbitados. Y en vez de tomarse medidas tendentes a un mix público-privado que equilibre la situación y fomentando la natalidad, se sigue engañando al personal con total sinceridad.
Está claro que recaudar más no equivale a servir mejor, y a los hechos y datos nos remitimos. Mientras cada día al abrir esta app nos encontramos nuevos escándalos y despropósitos sobre financiar clientelas, propagandas varias y un Estado que se ha vuelto fin en sí mismo.
Todo lo anterior tiene en lo siguiente una correcta motivación. Sobre este edificio fiscal se acumula la corrupción, moral y material, y así hay debe ser señalada cuantas veces haga falta, que el propio Gobierno niega demagógicamente mientras le rodea por todos los frentes...
- El exministro José Luis Ábalos, apuntalador del sanchismo, condenado a 24 años por el caso de las mascarillas y la trama Koldo. - Santos Cerdán, su sucesor en la Secretaría de Organización, encausado.
- Begoña Gómez, concubina de Pedro Sánchez, camino del banquillo por presuntos delitos de tráfico de influencias y malversación.
- El hermanísimo David Sánchez, condenado por el enchufe en Badajoz.
- El "joyero" Zapatero y sus hijas, investigados por tramas comisionistas en el Caso Plus Ultra.
- El exfiscal general Álvaro García Ortiz, primer titular del cargo condenado e inhabilitado por el Tribunal Supremo.
- Caso SEPI, "fontaneras" contra la UCO y los tribunales, pucherazos con leyes de nietos, degradación de las instituciones empezando por el Tribunal Constitucional, pactos con golpistas y proetarrad, un (des)Gobierno que predica solidaridad y se vanagloria de la dinámica social pauperizadora, en un ejercicio de inquietante aporofilia, cada vez que sale el dato del aumento de receptores del Ingreso Mínimo Vital, es decir, Máximo Saqueo Mortal.
Así pues, podemos resumir la concepción del poder para esta caterva de amorales de la siguiente manera: el Estado como dueño, la familia como carga, el autónomo como explotador en potencia, los jóvenes sin vivienda como consumidores de wifi estabulado y todo "contribuyente" como cajero automático de los restos del Régimen78.
El circulo vicioso de la injusticia antisocial se plantea de esta forma para justificar lo que en realidad es una transferencia de rentas hacia el aparato político y sus aliados, no hacia el bien común. Teniendo como resultado una sociedad empobrecida en conciencia moral, capital humano, más desincentivada para trabajar y tener hijos, y más cínica ante unos presuntos representantes políticos que predican austeridad ecorresiliente e inseguridad subjetiva, salpimentadas con agendas de progreso y muchos derechos torcidos.
Por lo tanto la respuesta no puede ser solo electoral, aunque también mientras haya un presunto sistema democrático, sino que principalmente debe ser moral. Recuperar la idea de que el fruto del trabajo pertenece primero a quien lo genera y a su familia. Exigir que el fisco deje de usar la inflación como impuesto oculto. Defender a los autónomos, no como un lobby más del panorama, sino como expresión de la libertad de empresa y de la vocación de servir cooperando libre y voluntariamente. Y no olvidar que el actual Gobierno traiciona la vida con el aborto y la eutanasia, la nación y sus fronteras permitiendo invasiones y la honradez administrativa sepultada en corrupción al por mayor.
«No hay paz para los malvados», dice el profeta Isaías, pues tampoco hay justicia social verdadera cuando se confisca a las familias, se agobia a quien trabaja por su cuenta y se mira hacia otro lado mientras la corrupción campa entre la desvergüenza, generada por la impunidad de quien elabora leyes inicuas y un sistema asfixiante de hiperregulación.
España necesita que cuanto antes se reduzca el Estado depredador y más respeto a quienes sostienen, con su esfuerzo diario, lo que queda de bien común; el cual nunca ha de ser confundido con el malhadado interés general de la disciplina de partido.
El diablo ya nos maldice a través de los actos empecatados de sus desgraciados secuaces, por lo que hemos sido y volveremos a ser con la ayuda de Dios Todopoderoso y al configurarnos, de sincero corazón con la fuerza del Espíritu Santo y la gloriosa intercesión de la Inmaculada Concepción, a Cristo Rey, Salvador del mundo y Juez de vivos y muertos:
«La misión providencial e histórica de España, ha sido siempre ésta: redimir al mundo civilizado de todos sus peligros: expulsar árabes, detener turcos, bautizar indios; abrir sus energías hacia Oriente y hacia Occidente, hacia Lepanto o hacia el Nuevo Mundo y ofrecerse así crucificada y desangrada, en generosas funciones de humana redención». Alocución radiada por José María Pemán a través de Radio Sevilla el 16 de agosto de 1936.