A nadie se le ocurriría discutir que si tu pareja te tironea del brazo, te da un chirlo, te tira del pelo, te humilla, te encierra o te castiga retirándote el afecto o dejándote de hablar, está ejerciendo violencia física o psicológica.
Por qué, entonces, cuando esas mismas conductas las ejerce una madre sobre su hijo, todo se vuelve relativo, hay que entender el contexto, justificar el cansancio o aceptar que es una broma?
Por qué lo que reconocemos como violencia entre adultos deja de parecernos violencia cuando quien la recibe es un niño?