Veo a muchos marcharse de esta red y me preguntan por qué no me voy yo, con tanto hater, bot, insulto y ruido tóxico.
La respuesta es sencilla: porque creo en la información, en el diálogo, en las personas de buena fe que buscan entender, no destruir.
No voy a regalar este espacio a quienes solo odian o mienten.
Me quedo por los que aún creen en el debate, en las ideas, en un mundo mejor. Que los gritos no callen la razón, ni el odio entierre la verdad.
Seguimos aquí, por todo lo que aún podemos cambiar juntos.
Haciendo periodismo.
Gracias.