Gustavo Petro “gobernó” a Colombia como su finca de ocio y fechorías. La inundó de sediciosos y delincuentes con Patente de corso, metió bandidos y ladrones en su gabinete, con dineros públicos abusó de beneficios, exprimió las arcas del estado y lo dejó quebrado. Pero además, no hizo nada por la gente que prometió defender. Y su entorno familiar y de amigos, hizo y deshizo con el dinero de los colombianos. Ladrones, vagos e incompetentes.