Los samuráis llamaban “zanshin” al estado de alerta relajada.
Ahorrar energía en las batallas innecesarias para golpear letalmente en la importante.
El nuevo Mourinho parece vivir en Zanshin. Evaluando. Analizando. Sabiendo que no todas las batallas merecen su energía.
Entrecejo marcado. Mandíbula firme. Mirada elevada. Desconfianza, juicio y desafío.
Como un viejo samurai, proyecta autoridad desde la contención.
Y al contrario que los entrenadores jóvenes que malgastan energía desde la banda tratando de demostrar que están al mando, él ya no necesita demostrarlo.
Cuando eres joven quieres que todos sepan que estás preparado. Cuando maduras, te basta con estarlo.