Alfredo Sánchez Monteseirín tuvo la valentía de imaginar una Sevilla diferente y el coraje de hacerla realidad.
Compartí con él muchos años de mi vida, responsabilidades, proyectos y, sobre todo, una amistad que comenzó en La Rinconada.
Muchas de las grandes transformaciones de Sevilla llevan hoy su huella. Ese es su legado.
Lo recordaré con cariño, admiración y gratitud. Hasta siempre, Alfredo.