Después de 11 años, por fin me he decidido a jugar a The Witcher 3 y sinceramente, creo que estoy viviendo una de las mejores aventuras que he experimentado en un videojuego.
Intenté jugarlo dos veces, la primera en 2015, el mismo año en que salió. Recuerdo haber llegado a Novigrado y poco más, salvo la misión del Barón Sanguinario, que se me quedó grabada por lo oscura y memorable que era.
Cuando salió la actualización next-gen en 2022, volví a darle una oportunidad, pero me sentí abrumado por la inmensidad de su mundo abierto y la cantidad de cosas que había por hacer, sin imaginar lo mucho que acabaría atrapándome su historia.
Pero esta vez, por fin, algo ha hecho clic.
Ahora me estoy tomando las cosas con calma, disfrutando de las misiones secundarias (que, por cierto, algunas son excepcionales) y de sus historias. Y bueno, para que os hagáis una idea de por dónde voy después de casi 50 horas, acabo de completar la Batalla de Kaer Morhen.
¡Y joder, creo que ha sido una de las mejores experiencias que he vivido nunca con un mando en las manos!
La escritura, la narrativa, los diálogos, las interacciones entre personajes, la epicidad de todo… Ni siquiera sé cómo expresarlo con palabras. Todo eso está cuidado al milímetro y el impacto emocional es increíble. Hay momentos que me parecen más poderosos que escenas de grandes películas. La forma en que el juego construye a sus personajes y sus relaciones deja en pañales a casi cualquier producción cinematográfica.
¿Y la parte emocional? Madre mía.
Rara vez me emociono hasta el punto de que se me salten las lágrimas jugando a un videojuego, pero ya van dos veces que he estado a punto de llorar (C y V). Sabes que un juego hace algo especial cuando consigue hacerte sentir así.
Y qué decir de la banda sonora, que es una auténtica maravilla y contribuye muchísimo a esa conexión emocional.
CDPR, sois unos malditos genios.
En cuanto al apartado visual, esta versión remastered se ve preciosa. El apartado artístico, los paisajes y la distancia de dibujado son espectaculares. Me he quedado embobado contemplando el mundo varias veces, especialmente en Skellige. En cuanto al combate, aunque probablemente no sea el mejor del género, tampoco me parece malo. Conforme mejoras al personaje, consigues nuevas habilidades y mejores armas, se vuelve bastante más satisfactorio. Además, las señales y las ejecuciones son una auténtica pasada.
Y lo mejor es que todavía me quedan un montón de secretos y aventuras por descubrir, incluidas las dos expansiones.
He jugado a títulos como Kingdom Come: Deliverance 2 y Baldur’s Gate 3, dos experiencias increíbles en cuanto a narrativa, decisiones y profundidad argumental. Pero, por lo que llevo jugado, The Witcher 3 no solo está a la altura, sino que, en mi opinión, su historia es incluso más atrapante, emocionante y épica. La combinación del mundo, los personajes y la narrativa hace que sea difícil soltar el mando y dejar de pensar en lo que acabo de vivir.
Aunque nunca he leído los libros, conozco bastante bien el lore debido a que antes de iniciar el juego me puse a investigar. Captar referencias y comprender el trasfondo de ciertos personajes añade otra capa a la experiencia y hace que todo resulte todavía más gratificante.
No puedo esperar a descubrir cómo se desarrollan los últimos actos de la historia principal y qué me espera en las expansiones.
Por fin entiendo por qué tanta gente considera que este es uno de los mejores videojuegos de la historia.
Y pensar que he estado a punto de perderme esta experiencia durante 11 años.