Estas sectas neoevangélicas se están proliferando como cáncer en toda América, desde Norte al Sur. Se llaman "cristianos", pero no son más que judaizantes haciendo proselitismo a favor del judaísmo y del estado moderno de Israel.
El Estado de Israel, en colaboración con el gobierno de los Estados Unidos y organizaciones no gubernamentales proisraelíes, puso en marcha un ambicioso plan para reclutar al menos a 1.000 pastores evangélicos influyentes de lugares estratégicos. La iniciativa les ofrece un viaje de dos semanas a Israel con todos los gastos pagados, diseñado para reeducarlos mediante propaganda proisraelí, comprometerlos a la causa sionista y convertirlos en firmes defensores de los intereses políticos del Estado de Israel.
Mike Evans, amigo personal de Netanyahu y director de Friends of Zion, ha anunciado el objetivo de ampliar el programa para llegar a otros 10.000 líderes en un plazo de tres años y formar hasta 100.000 «embajadores cristianos» mediante cursos en línea y plataformas educativas, a fin de que puedan defender la imagen de Israel en sus respectivos países.
El objetivo estratégico es sencillo: convertir a las iglesias evangélicas en centros de propaganda a favor del estado de Israel. En suma, instrumentalizar la religión evangélica como un medio para blanquear y justificar las acciones de un Estado secular, blasfemo, y totalmente anticristiano. El inevitable fin del dispensacionalismo.
Esto es, sin duda, apostasía; no se trata simplemente de una «herejía» más; no, esto es mucho, mucho peor que eso: es un alejamiento total de la verdadera fe evangélica de nuestros antepasados.
Quitaron la Cruz de Cristo y en su lugar han puesto la estrella de Renfán.
Se desarraigaron de la Iglesia de Cristo (el verdadero olivo del que habla Pablo en Romanos 11) y se han injertado en la Sinagoga de Satanás, los falsos judíos (de quienes habla Juan en Apocalipsis 2:9 y 3:9).
Y aunque con los labios digan que sirven a Cristo, sus corazones y sus acciones políticas solo sirven para promover los intereses de los anticristos, «aquellos que dicen que Jesús no es el Mesías» (1 Juan 2:22).
Si ves a alguna de estas sectas en tu barrio: ¡Corre! ¡Huye! Tu alma vale más que las 30 piezas de plata por las que estas sectas se han vendido a la gran ramera de Babilonia.
— "Y Jesús les dijo: Estad atentos y guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos... Entonces entendieron que no les había dicho que se guardaran de la levadura de los panes, sino de la enseñanza de los fariseos y saduceos" (Mateo 16:6, 12)