𝐌𝐚𝐫𝐢́𝐚 𝐂𝐨𝐫𝐢𝐧𝐚, 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐭𝐞 𝐝𝐞𝐯𝐮𝐞𝐥𝐯𝐚
Desde Santiago de Compostela, esta ciudad a la que tantos llegamos con los pies adoloridos y una petición que ha viajado mucho más lejos que nosotros, pienso en tu cumpleaños y en la facilidad con que podemos felicitarte convirtiendo incluso este día en otra exigencia: que sigas, que resistas, que puedas con todo, como si nuestra esperanza nos diera derecho a pedirte una fortaleza interminable.
Hoy quisiera desearte algo que a veces olvidamos cuando pronunciamos tu nombre junto al de Venezuela: que la vida también te devuelva, que encuentres tiempo para disfrutar el amor de los tuyos, que puedas celebrar sin tener que convertir cada alegría en una declaración de valentía y que llegue el día en que estar en tu tierra, entre tu gente, tenga la hermosa sencillez de lo que nunca debió ser tan difícil.
Después de tantos kilómetros de Camino, he pensado mucho en quienes sostienen el ánimo de los demás y en lo fácil que resulta acostumbrarnos a su fortaleza, olvidando que también ellos necesitan una mano, una palabra que no les pida nada y la certeza de que hay otros dispuestos a compartir el esfuerzo y la responsabilidad de llegar.
Por eso, además de mi cariño, quiero ofrecerte algo concreto en este cumpleaños: mañana regreso con la fe fortalecida y las ganas renovadas de trabajar, consciente de que el país que anhelamos requiere mucho más que admirarte y que nuestra responsabilidad empieza precisamente donde termina el aplauso.
Le he pedido al Apóstol que te cuide, y a Dios que nos conceda la inteligencia, la generosidad y el coraje de ayudarte a reconstruir una república donde ninguna mujer tenga que sacrificar tanto para defender lo que debería estar garantizado para todos.
Feliz cumpleaños, querida
@MariaCorinaYA y que entre todo lo que deseas para Venezuela haya también un lugar para tu propia felicidad, porque en ese país que soñamos contigo también queremos verte vivir, disfrutar y cumplir años con la tranquila dicha de estar en casa.
Elizabeth Sánchez Vegas