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Llevaban años pidiendo elecciones.
Ya las tienen.
Y a juzgar por la primera semana de precampaña, nadie en Génova había pensado qué hacer cuando llegaran.
Esta precampaña está siendo, por decirlo con elegancia, «interesante».
Pero si el PP llega sin los deberes hechos, algunos platós se han ofrecido a hacérselos.
En Horizonte, líder de audiencia en su franja, entre un 11% y el 14% de audiencia y que reúne todas las noches entre 1 y 1,3 millones de espectadores.
Iker Jiménez y Eduardo Inda le dieron al PP un consejo: con las pensiones, ser más pillos y no hablar del tema hasta haber formado gobierno.
Traducido para su audiencia por si no lo han pillado: no le cuentes al votante qué piensas hacer con su pensión hasta que ya no pueda hacer nada con su voto.
El consejo llegaba después del patinazo de Ester Muñoz, que en un pódcast dijo que el sistema “va a petar” y que los españoles no están acostumbrados a ahorrar.
Para estos "analistas", el problema no fue lo que dijo la Muñoz.
El problema fue que se le entendió perfectamente.
Un medio puede ser de derechas, de izquierdas o de lo que quiera.
Lo que no puede es recomendar que se oculten los programas electorales a los ciudadanos y seguir llamándose periodistas.
Y esto no es un desliz aislado.
Es el modelo.
Ese ecosistema que orbita la ultraderecha mediática que hace tiempo que dejó de contar la política para jugarla, por mucha pasta por cierto, que no nos engañen que es por ideología o por patriotismo.
No informan: gestionan la información que le conviene oír a su audiencia.
Los tratan como una masa que hay que movilizar, no como ciudadanos que tienen derecho a recibir información veraz.
Lo más acojonante es el escenario.
El consejo se dio en directo, ante más de un millón de espectadores, entre los que, por pura estadística, habría unos cuantos pensionistas.
Debe de ser la primera estrategia de ocultación de la historia anunciada a sus propios destinatarios y que encima que estén encantados que los traten como idiotas.
Habrá quien diga que solo analizaban estrategia, como hace cualquier tertuliano.
Y tienen una parte de razón: explicar por qué un partido calla es periodismo.
Recomendarle que calle ya no lo es.
Es la diferencia entre informar o manipular.
Que se lo aconsejen desde un programa de televisión con un millón de espectadores es otra cosa.
¿Cuántos pensionistas que estaban viendo Horizonte les darán la razón?
Quizá muchos.
Y ese es exactamente el problema: que los aplaudan los mismos a los que proponen pasar las motosierras a las pensiones y a lo que puedan.
La última vez que gobernaron les colaron los copagos en las farmacias y tampoco estaba en su programa o congelar las pensiones.
Ya no se acuerdan porque nadie se lo recuerda.