Hicieron todo lo posible por alejar al local con los precios excesivos, los menús en inglés y el mal servicio (para el local obviamente), solo pensaron en el turista y ahí tienen el resultado.
Los restaurantes de Manila y Provenza estan en un declive económmico y la respuesta es solo una, creyeron que podían seguir sosteniendo esos precios estratosféricos de los platos.