La votación en la Cuarta Comisión en las Naciones Unidas: qué se votó y por qué
INTRODUCCIÓN
En los últimos días se ha opinado sobre la abstención de la Argentina en una resolución sobre descolonización.
Muchas de esas opiniones parten del desconocimiento de cómo funcionan estos procesos y, sobre todo, de no haber analizado qué fue lo que efectivamente se votó.
QUÉ SE VOTÓ
El 15 de octubre, la Cuarta Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, competente en asuntos de descolonización, consideró 23 proyectos de resolución y decisión sobre la materia.
La Argentina analiza cada uno individualmente y siempre desde dos perspectivas: nuestro histórico apoyo al proceso de descolonización de las Naciones Unidas y la defensa de nuestra posición en la Cuestión de las Islas Malvinas.
De los 23 proyectos sobre descolonización, la Argentina votó a favor de 21 y se abstuvo solamente en 2.
Este dato desmiente también la idea de que las abstenciones respondieron a un supuesto alineamiento con los Estados Unidos.
Estados Unidos votó en contra de todos los proyectos; la Argentina acompañó 21.
LAS DOS ABSTENCIONES
La primera no representa ningún cambio. Se refiere a cómo los organismos especializados y las instituciones internacionales relacionadas con las Naciones Unidas aplican la “Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales”. La Argentina se abstiene en ese proyecto desde 2006.
La segunda es la que trascendió en los medios: «Abordar las formas contemporáneas de colonialismo».
A diferencia de las resoluciones tradicionales, este proyecto incorpora elementos novedosos y extiende el tratamiento del colonialismo a cuestiones que exceden el marco en el que las Naciones Unidas desarrollaron el proceso de descolonización.
Los equipos técnicos de la Cancillería analizaron cuidadosamente el texto. La preocupación central fue que varias de sus disposiciones exceden el ámbito de aplicación de la resolución 1514 (XV), uno de los pilares jurídicos y políticos fundamentales de la descolonización, y de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas.
El proyecto incorpora conceptos que tienen tratamiento propio en otros ámbitos de la Organización y cuya vinculación con el mandato de descolonización no resulta suficientemente clara.
Por eso, la abstención no significó apartarse del proceso de descolonización. Al contrario: respondió a la necesidad de preservar su especificidad y su mandato histórico, evitando incorporar elementos que puedan desdibujarlo o alterar su alcance.
La propia votación muestra que el texto generó posiciones diferentes entre los Estados, incluso en América Latina y el Caribe, una región que tradicionalmente respalda con firmeza la descolonización.
Lo que no corresponde es presentar esta votación como si la Argentina hubiera abandonado su compromiso con la descolonizacióno con la Cuestión de las Islas Malvinas.
LLAMADO FINAL
Mi llamado es sencillo: no politicemos la Cuestión de las Islas Malvinas.
Podemos discutir decisiones concretas y tener diferencias, pero hagámoslo con información y responsabilidad.
La defensa de nuestros legítimos derechos de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes es una política de Estado.
Debe seguir siendo un punto de encuentro de todos los argentinos, por encima de cualquier diferencia partidaria.