Marlaska y el fútbol
El ministro de la "inseguridad subjetiva" obliga a suspender la celebración de un partido de la selección española de fútbol sub-20 en Ceuta. Parece que el ministro de Interior considera que no se puede garantizar la seguridad del evento.
Marlaska es el vivo ejemplo del hombre sin atributos morales. Se comprometió a quedarse en Ceuta hasta normalizar la situación y se fue pasadas doce horas. No se enteró de lo que iba a suceder en la ciudad ceutí y está siendo un bochorno su gestión posterior. Balbucea excusas y arroja invectivas sin pausa al adversario, con las prisas de quien carece de argumentos.
Cada día que pasa en el Ministerio es una afrenta para los encargados de nuestra seguridad y un recordatorio de lo mal que se puede hacer en una cartera tan trascedente como la de Interior. Es la misma imagen del fracaso, falsedad y desmoronamiento del sanchismo.
La Federación debería mantener su posición jugando el partido. El Gobierno debe y puede garantizar el encuentro. No podemos admitir que no se pueda jugar un partido de fútbol o de ajedrez en cualquier parte del territorio español como es Ceuta. Y la gran pregunta: ¿Quién alteraría el orden público? Los ceutíes desde luego que no. ¿Será los que llegaron en una invasión y siguen allí? ¿O es que, en realidad, le parece mal a Rabat?
Se han enzarzado con la posición de varios futbolistas del Real Madrid (que están donde más les pagan). Pero el problema fundamental es que nosotros seguimos organizando el mundial de fútbol con Marruecos como si nada. No sería lógico no congelar la cooperación futbolística hasta que se solucione la situación en Ceuta... Menos visitas privadas y más decisiones públicas.