Hoy, en el Día de las Glorias del Ejército, el monumento al general Baquedano volvió a estar plenamente a la vista en una plaza que ya no está dominada por los autos, sino abierta al encuentro de las personas.
Este hito marca también el cierre de una etapa importante de Nueva Alameda. Hace cinco años nos propusimos recuperar el principal eje de la capital y devolverlo a quienes viven y recorren Santiago. Hoy esa transformación se ve en una Alameda más limpia, cuidada, accesible y pensada para las personas.
Ahora la tarea es compartida: cuidar, proteger y respetar lo que hemos recuperado.
Porque Santiago puede reconocer su historia y, al mismo tiempo, seguir construyendo su futuro.