Rubén Blades escribe historias tan visuales que, en 1983, el animador puertorriqueño Paco López decidió convertir una de ellas en dibujos animados. Eligió ‘Ligia Elena’ porque, según contó años después, quería abordar el racismo y consideraba que Blades era un compositor muy ‘gráfico’. Junto al mexicano Abdías Manuel realizó en Ciudad de México este cortometraje animado en 2D, una coproducción entre México y Puerto Rico de más de 6 minutos de duración, que llevó a imágenes la historia de una joven de alta sociedad que se enamora de un trompetista afrodescendiente pobre, obra que en 1984 fue premiada como Mejor Cortometraje en el prestigioso festival de cine FestRio, celebrado en Río de Janeiro, Brasil.
Y pudo no ser la única producción. Una publicación especializada en la historia de la animación mexicana documentó en 2009 que, después de ‘Ligia Elena’, quedó en proyecto llevar también a la animación otra de las grandes historias musicales de Rubén Blades: ‘Pedro Navaja’. Hasta donde he podido rastrear, ese proyecto nunca llegó a concretarse. Una lástima, porque si ‘Ligia Elena’ funcionaba perfectamente como un pequeño cortometraje, imaginen las posibilidades que ofrecía la historia de Pedro Navaja.