MÉXICO MERECE RECUPERAR LA DECENCIA.
El caso de Guadalupe Taddei y los señalamientos sobre contratos, proveedores y relaciones familiares en el INE nos obligan a reflexionar sobre algo más profundo: la crisis de decencia en nuestra vida pública. Las investigaciones deberán esclarecer responsabilidades, pero los mexicanos tenemos derecho a exigir desde ahora explicaciones y transparencia.
Ser decente es ser honesto. Esto es no mentir, no engañar, no traicionar y mucho menos tomar aquello que no nos pertenece. Es ser congruente, vivir conforme a los valores que pregonamos. Es ser respetuoso con la dignidad de los demás. Es ser responsable al asumir las consecuencias de nuestros actos. Y es también tener pudor, la capacidad de sentir vergüenza cuando hacemos algo indebido.
La mayoría de los mexicanos somos gente decente, pero hemos sido demasiado tolerantes e indulgentes con las conductas indecentes. Y una sociedad que pierde sus valores es como un barco sin brújula: pierde el rumbo. Si queremos recuperar el camino de la prosperidad, el progreso y la libertad, necesitamos recuperar la decencia, entre gobernantes y ciudadanos. México merece recuperar la decencia. ¡Y es momento de empezar ya!