Apartando el tema económico, que de por sí ya es suficientemente reprochable, ¿no os da pena convertir el hogar de un ser querido que ya no está en un almacén de personas?
Mi tía, heredó el piso de su madre. La idea de su marido fue reconvertirlo en uno de estos gulags donde todos son habitaciones, cada uno con su llave y su baño alrededor de un pasillo. La “rentabilidad” es insultantemente mayor que si alquilase la vivienda normal.