Esto es lo que no te dice
@sheinbaum sobre los “nuevos consultorios” del Servicio Universal de Salud que supuestamente atenderán a población con y sin afiliación👇
A partir del 1 de enero de 2027, el IMSS y el ISSSTE comenzarán a atender a población sin seguridad social. Esto sin incrementar su inversión, infraestructura y abasto de medicamentos.
Más presión sobre hospitales que ya están saturados. Se pretende ampliar la población atendida utilizando los mismos hospitales, consultorios, camas y servicios que hoy ya enfrentan saturación.
¿Y con qué dinero? El propio decreto del Servicio Universal de Salud establece que su operación no generará ampliaciones adicionales de recursos para las instituciones prestadoras en los ejercicios subsecuentes. Es decir, tendrán que atender a más personas con los recursos y capacidades que ya tienen.
Riesgo para los recursos de los trabajadores. Si no existe una fuente suficiente de financiamiento, la atención adicional terminará presionando los recursos, la infraestructura y el patrimonio del IMSS y del ISSSTE, instituciones que ya enfrentan fuertes presiones financieras.
Más carga para médicos y personal de salud. Se incrementará el número de pacientes sin garantizar previamente más médicos, especialistas, enfermeras y demás personal sanitario.
Y además quieren hacerlo precarizando al personal de salud. La convocatoria ofrece hasta $19,200 mensuales para médicos, $13,350 para licenciados en enfermería y $11,000 para técnicos en enfermería.
Para comparar, el Observatorio Laboral de la Secretaría del Trabajo reporta un ingreso promedio mensual de $25,776 para Medicina y $16,954 para Enfermería y cuidados. Es decir, pretenden ampliar el sistema pagando por debajo del ingreso profesional promedio.
Más tiempos de espera. Más pacientes con la misma capacidad significa más demora para obtener consultas, estudios, cirugías y atención especializada, particularmente para quienes ya son derechohabientes.
Menor disponibilidad de especialistas. Si hoy conseguir una cita con un especialista ya es uno de los principales cuellos de botella, ampliar la demanda sin aumentar proporcionalmente la capacidad puede hacerlo todavía más difícil.
Más saturación y peor atención. Incorporar millones de potenciales usuarios sin resolver primero el desabasto, la falta de insumos y las deficiencias hospitalarias solo aumenta la presión sobre un sistema que ya tiene carencias.
Y hay otra pregunta que el Gobierno debe responder:
¿Por qué el registro del Servicio Universal de Salud está en manos de los Servidores de la Nación de la Secretaría de Bienestar y no de las instituciones de salud?
El propio Gobierno anunció que serán 14 mil Servidores de la Nación quienes realizarán el registro de la población y recabarán documentos, fotografía y huellas para generar la credencial.
Si hablamos de una credencial vinculada al acceso a servicios de salud y al expediente médico electrónico, ¿por qué una estructura de Bienestar está realizando ese registro y cuál será exactamente su participación en el manejo y resguardo de esa información?
Universalizar la salud requiere más presupuesto, más infraestructura, más médicos, mejores condiciones laborales y más medicamentos.
No basta con repartir entre más personas lo que hoy ya es insuficiente.