Salgo loco con Olise. El estadio empezó a sonar distinto cuando entró al partido. El murmullo de los cracks. Él y Cherki convirtieron un agobio en una fiesta.
Camavinga salió ovacionado y abrazado por Zizou.
Y Zizou qué. Regaló el mejor control del partido. Con él en su traje negro no se puede perder.
Me encantó el Stade de France