Sra. Colau, según sus parámetros,
#SoyPijo.
Mi padre murió cuando yo tenía 18 años. No heredé nada. Mientras estudiaba Ingeniería Industrial, trabajaba todas las horas que podía para ganar dinero.
Empecé de cero. He creado empresas, he vendido varias y me ha ido bien. Detrás hay incontables noches sin dormir, riesgos y sacrificios que usted desconoce.
Me fui a California con mi familia para seguir emprendiendo. Mi mujer renunció a su plaza de médico, ganada por oposición. Después de 14 años, hemos vuelto.
Y me encuentro con que una exalcaldesa de Barcelona considera aceptable hablar de “freír” a impuestos a personas como yo.
Pagar impuestos es justo y necesario. Financiar los servicios públicos exige que contribuyamos según nuestra capacidad. Pero una cosa es exigir una contribución y otra convertir en enemigo a quien ha prosperado.
Usted no sabe de dónde viene cada persona a la que llama “pija”. No sabe qué ha arriesgado, cuánto ha trabajado ni a qué ha renunciado. Su etiqueta borra todo eso para convertir el éxito económico en un motivo de desprecio.
Un país necesita personas que quieran emprender, invertir, crear empleo y contribuir. Si el mensaje que reciben es que se las quiere “freír”, algunas acabarán haciendo todo eso en otro lugar. Y perderemos todos.
No le pido que me exima de contribuir. Le exijo que deje de señalarme como enemigo por haber prosperado.
La envidia es muy mala consejera. Y alimentar el resentimiento desde una tribuna pública es una irresponsabilidad. Usted ha sido alcaldesa y conoce el peso de sus palabras. Debatamos sobre impuestos, pero deje de utilizar el desprecio como argumento político.
Señora Cayetana Álvarez de Toledo: vamos a freir a impuestos a usted y a sus amigos pijos.