Los buitres y los chacales que se burlaron de Maricarmen, los que esparcieron las riñas entre vecinos para desacreditarla, los que la tacharon de marioneta negándole su dignidad, todos ellos dirán ahora que los que la defendieron son los culpables.
Ojalá no hubieran utilizado a una anciana de 87 años para sus maniobras políticas. Miserables.